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Federal B 02/12/201711

“Pensé que no volvía a mi casa”

El árbitro del encuentro entre Juventud e Independiente de Chivilcoy que terminó en escándalo, habló en exclusiva con La Gloria o Devoto y dio su versión de los repudiables hechos en el Carlos Grondona del miércoles pasado, donde fueron agredidos, junto a los líneas, salvajemente por la parcialidad local. El oriundo de La Plata, detalló cómo y por qué se desencadenó el problema, la predisposición de los efectivos policiales, el miedo que sintió en ese momento, y la advertencia hacia el entrenador del celeste, Adrián Antonetti, por las declaraciones efectuadas en la previa, a quien avisó que le iniciará acciones legales. 

En el minuto 45 del complemento con el partido 1 a 0 en favor de Independiente de Chivilcoy, hinchas de Juventud saltaron a la cancha y golpearon salvajemente a la terna arbitral, que padece a pesar del dolor corporal, otro tipo de afección: “Más que psicológico, la palabra justa es emocional. Uno está preparado para dirigir un partido de fútbol, no para lo que pasó. Y bien o mal, con gente que le gustó más el arbitraje o que le gustó menos, de los jugadores de los dos equipos, con ninguno de los dos tuve problemas. A uno lo deja perplejo la situación por parte de la hinchada del club local”, explicó Bruno Amiconi, el juez del cotejo.

Acerca de las jugadas dudosas que se suscitaron durante el partido del miércoles por la noche por los Cuartos de Final del Federal B, el oriundo de La Plata las fue enumerando: “El penal de Independiente me parece claro. Juventud me pidió 9 penales, contados. Tengo la suerte de que en todos estuve dentro del área. Si hubiese sentido que alguno era penal, lo hubiese cobrado. Me piden una mano porque dicen que no importa la intención, cosa que no es así. Y en el gol anulado a Independiente, mi asistente estaba bien parado. Fue mucho más lo que hicieron creer de afuera, de que el partido estaba comprado, que lo que se vivió adentro. Si yo quiero ir a robarle el partido a alguien, mi asistente en el segundo gol no levanta la bandera y el partido estaba liquidado”, manifestó.

En medio de la gresca, el colegiado destaca el accionar de los players del celeste, aunque no de Adrián Antonetti, el entrenador: “Lo puse en el informe que fue al Consejo Federal y lo dije en toda radio que me tocó hablar. De los jugadores de Juventud solamente tengo palabras de agradecimiento, principalmente para el arquero Abraham, que si no fuera por él no llego al vestuario nunca. Muchos jugadores vinieron al vestuario a ver cómo estábamos y eso es un gesto que enaltece porque más allá de que llegaron hasta acá jugando al fútbol, ellos entendieron que lo perdieron en la cancha. Sacando un suplente, que lo tengo identificado, no hay un jugador que agreda. El que se equivocó feo y va a tener que responder en la justicia es el técnico, que dijo que yo estaba comprado y va a tener que presentar pruebas sobre eso. Es una injuria lo que está diciendo y lo voy a llevar hasta las últimas consecuencias”, disparó.

Sobre el instante que empezaron los incidentes, el pito de 30 años fue recordando: “Mi problema ni siquiera es con el club, porque se vio sobrepasado. Se sobreestimó del lado policial el partido en sí. Cuando pido efectivos para tratar de continuar porque me parecía que la mejor manera era que el partido termine en la cancha. Ya se habían buscado varias alternativas, porque primero prendieron fuego, lo paramos, lo apagamos, después empezaron con los cohetes. Lo paramos, pedimos que no tiren más, hasta que los 45´ le tiran al línea a pegarle y a lastimarlo. Entonces llamo a la policía para que se pongan atrás de él, y al preguntarle cuantos operativos tenían, me dicen que 2. Había una mujer y un oficial, Arguello, por quien me saco el sombrero ya que siempre nos resguardó. En un momento me caigo al piso y él se tiró conmigo para que no golpeen más, y esa actitud es totalmente loable. Cuando uno mira el video ve el Grupo GAP que llega caminando cuando Mauricio (Luna, asistente 2) está en el piso todo golpeado. Uno ahí quiere ser bien pensado, y ver que la situación se les fue de las manos. Fue todo muy raro, pero yo voy hasta las últimas consecuencias con el técnico de Juventud”, tiró.

Más allá de lo sucedido, Amiconi nunca percibió en los protagonistas algo parecido: “El partido fue de mucha tensión, pero por lo que se jugaban. Sí me llamó la atención, que creo que es el preparador físico que se fue expulsado en el primer tiempo, que vino a golpearnos la puerta del vestuario, a decirnos que nos iban a matar a todos, pero uno lo toma como un muchacho que estaba exacerbado”, señaló.

En cuanto a las heridas que les produjeron, quien pertenece a la liga de 25 de Mayo dio un informe médico: “El más golpeado es Mauricio Luna, porque él queda separado de nosotros cuando intentamos llegar al vestuario, y es el que digo que se cae al piso y el Grupo GAP va caminando. El ´pelado` es el otro línea (Marcelo Acosta), que tiene un golpe en la cabeza y le dieron 10 puntos. Pero el más golpeado es el otro, que tiene el tabique fracturado en tres o cuatros partes, y también el maxilar”, expresó.

Sin embargo, el hombre de negro no claudica con sus ideales y continuará en sus funciones: “No hay golpes que me hagan rever seguir con esto, que es algo que amo, que lo hago de corazón porque no vivo del arbitraje. El que me conoce sabe que yo tengo otro trabajo, me dedico a otra cosa, lo hago solamente por pasión. Uno deja familia, hijos, para ir a dirigir un partido de fútbol, pero esto no me va a sacar las ganas de dirigir, sino que me va a dar más fuerzas”, aseguró.

Fuera de esto, el encargado de impartir justicia en aquél encuentro, se refirió a las sospechas que siempre recaen en el elenco de Alberto Salvaggio: “Hablar como habla el técnico de Juventud es fácil, porque ensuciar es fácil. Pero si agarrás mi historia de partidos a Independiente de Chivilcoy lo dirigí 4 veces. Una de ellas se quedó afuera de la Copa Argentina, la otra hace 3 meses, perdió con Camioneros. Es fácil ensuciar en este país, porque cuando sale y pide perdón no se entera nadie, y la mancha ya te queda. Independiente conmigo ha ganado y ha perdido y nunca se acercó nadie a pedirle nada. Siempre hay mitos, es fácil decir que el árbitro está comprado, que es un coimero, que está arreglado. Habría que mirar un poquito más para adentro y ver cómo se ganan los partidos en la cancha”, explicó.

Ya más tranquilo y sereno, el árbitro sacó una conclusión preocupante: “En un momento pensé que no volvía a mi casa. A un jugador, con las pulsaciones a mil, uno lo entiende, pero cuando entra gente de afuera, que no mide hasta dónde te puede lastimar, y ahí empezás a correr y a pensar el riesgo que corre tu vida. Si cualquiera de nosotros nos hubiésemos desmayado y no nos pudiésemos cubrir la cabeza, una patada mal dada te puede dejar adentro de la cancha tendido”, disparó.

En el final, Bruno dejó un mensaje a la sociedad futbolera: “Primero está el concepto de que es un partido de fútbol, y es un deporte con tres resultados: ganar, perder o empatar. Suponiendo que yo me haya equivocado, tenemos que entender que nos gusta el fútbol porque es imperfecto, y le pedimos al árbitro que sea perfecto, y es imposible. Se equivocan en Primera, en Nacional B, y nos vamos a equivocar nosotros porque está dentro de las reglas del juego”, culminó.