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Douglas 15/05/2020

“Te das cuenta a cuánta gente hiciste feliz”

A 8 años del ascenso de Douglas a la B Nacional, el entrenador de entonces, Omar Roberto Jorge, pasó por los micrófonos de La Gloria o Devoto y recordó aquél 14 de Mayo, en el que con el 0 a 0 ante Crucero del Norte, el rojinegro regresó a la segunda división del Fútbol Argentino y la gente colmó las calles de la ciudad. El “Turco”, repasó toda esa campaña, los refuerzos, el grupo que se formó, la gestación del título, el armado de la logística, y el apoyo incondicional de los hinchas, que unos días antes fueron 10 mil al “Coloso Marcelo Bielsa”. Pero además, se refirió al dolor que le genera esta actualidad del “Milan de Pergamino”, y confiesa que le da pena ver el Miguel Morales con 500 personas. 

El 14 de mayo de 2012, Douglas empató 0 a 0 con Crucero del Norte y regresó a la B Nacional. A 8 años de aquello, al entrenador de entonces, Omar Roberto Jorge, se le juntan varias sensaciones: “Un montón de cosas te da. Te da bronca lo que se perdió también. La alegría es cada vez mayor y toma más valor a medida que pasa el tiempo, y te das cuenta cuánta gente hiciste feliz. Fue un campeonato merecido, algo sano, no teníamos intenciones de hacer nada raro, había equipos extraordinarios de dinero como Talleres, San Martin. Mucha gente que no es de Douglas, que es de afuera, me lo hizo saber. Fue un campeonato muy bien ganado”, arrancó el adiestrador táctico, y el rato agregó: “Vos te vas preparando. Es raro que el primer año que estés salgas campeón. Los equipos que están arriba nuestro, como Santiago del Estero (Central Córdoba) mantuvo la base, mantuvo el técnico. Si hacés un buen campeonato, dejás el 80 por ciento y te falta un 20, y seguro el ascenso viene. En Salta (Central Norte) estaban desesperados por ascender cuando fui. Tenés que amoldarte a tus jugadores, depurar los que no funcionan en el proyecto y para el próximo año es raro que te falle. Los tiempos resultadistas se acortan y de la noche a la mañana te ves sin proyectos y los equipos se van cayendo. Si hacés bien las cosas como en aquél campeonato, depurás, hacés cirugía lo menos posible y manteniendo lo básico, y los que vas trayendo se tienen que adaptar a los que ya tenés, pero hay que tener la confianza en un proyecto, eso es importante”.

Consultado sobre si una de las claves de ese logro fue el plantel largo, como tener por ejemplo 4 delanteros de enorme nivel, el ex DT de Brown de Madryn lo fundamentó: “En parte sí. Tenés que saber si ponés a Leclercq y a Lucas (Defrancesco) vas a tener problemas con el ´Bibi` (González) y Aranda, pero ellos me conocían todos. A Aranda lo puse de volante por izquierda, a Diego Levato lo llevé a Puerto Madryn, a Mauricio (Levato) lo hice debutar cuando tenía 16 años y saben qué clase de persona soy. Ninguno es titular y va a jugar el que yo creo que va a sacar ventaja en ese partido, entonces nadie se sentía titular. Mauricio Levato fue al banco, Olivero tuvo que ir al banco y así varios. A mí me gusta tener 22 jugadores titulares y en el banco está el diagnóstico, la cura. Hemos definido muchas veces los partidos en los últimos 15 y por ahí Diego (Leclercq) entraba y hacía dos goles. Acá era todo por lealtad y ninguno me iba a poner ningún jugador, nadie me iba a manejar el grupo de afuera. Las peleas que hemos tenido la hemos arreglado adentro, me gusta trabajar con gente que conozco y no me gusta dejar nada librado al azar. Si bien no contaba con una logística de locura como tenían otros equipos, teníamos lo básico, que era importante, y se fue fomentando ese grupo. Cuando había que atacar, atacábamos, cuando había que colgarnos del travesaño, lo hacíamos. Había mucha dinámica en el medio y tenías gente como para eso. La confianza que tenían en el técnico les era más fácil ir”, señaló.

Sin embargo, el “Turco” prefiere no rememorar fotos ni videos de esa epopeya: “No soy de mirar mucho, soy de acordarme pero es muy difícil desprenderse estando en la ciudad. Me tocó estar 3 años en la ciudad y donde vas, el recuerdo está permanente. Me muevo por los negocios acá y el recuerdo es permanente y eso que no voy a la cancha, lo miro cuando lo pasan por televisión. La otra es los malos campeonatos que se hicieron y te pone mal ver 500 personas en la cancha mientras vos llevaste 10000 al Coloso y esas cositas te pegan, te entristecen”, tiró.

Y aprovechando el envión, el papá de Ramiro no dejó pasar cuando luego renunció, ya en la máxima categoría de ascenso: “El fútbol es así, te tenés que ir cuando sabés que el manejo lo perdiste. El grupo, si cree en vos, va para adelante, y los resultados tienen que ayudar. Yo me fui con la hinchada gritando ´ole`, le ganamos a Rosario Central y perdimos con los dos últimos y pecamos el cambio de categoría. Acá vino Núñez (Cristian) y nos metió las dos veces que llegó y esas cosas pasan en el fútbol. Pero cuando el grupo te responde y quiere salir la tenés que luchar a muerte. Lo que menos quiero es que a Douglas le vaya mal y la gente ni sabe porque me fui. Se dieron algunos resultados pero fueron otros motivos por los que tomamos la decisión. Empezás a ganar y no te para nadie y no te olvidés que el undecagonal lo arrancamos perdiendo 4 a 1”, manifestó.

Otras de las razones que halló Jorge fue la fortaleza que generó en el Miguel Morales: “Una vez que agarrás la etapa esa es muy difícil que te caigas, si estás atento a todo. Por ahí te podés caer, no podés hacer una campaña de punta a punta. De las perdidas se sacan cosas positivas y está en que tenés las armas para cambiarla. Te das cuenta si tenés las armas para cambiar y yo las tenía porque la gente respondía. Por lo general sacamos buenos resultados y éramos de la localidad. Hemos estado 38 fechas sin perder y si vos sacás ventaja de eso ya está. Mi misión era sacar puntos afuera porque sabía que adentro por la gente, por presión, iba a ganar y hemos ganado partidos increíbles a lo último, y esa es la mística. Y el torneo anterior habíamos llegado casi a la final”, aseguró.

Un gran acierto del ex defensor de Vélez Sarsfield y San Lorenzo, fue la incorporación en medio de la temporada de un jugador que luego explotaría de manera elocuente: “Si sacaba a Aranda o a González y metía a Mazza y erraba dos goles lo iban a insultar de todos lados porque venía de un pasado en Juventud. Uno puede aguantar el cimbronazo pero por ahí el jugador no. Le dije ´Pablo vas a jugar de volante` y lo hizo extraordinariamente bien. Cambió los insultos por aplausos, alimentó bien a los delanteros y fue una figura importante”, sostuvo.

No obstante, la etapa definitoria de ese Argentino A no comenzó con el pie derecho para el “Milan de Pergamino”, ya que cayó por goleada con Talleres en el Kempes: “Ese partido a me dio la posibilidad de hablar con ellos y decirles que iban a llegar a la final. Era un cementerio el estadio, eran 55000 personas calladas, nosotros jugando con una autoridad terrible y cometimos un error, una expulsión, y pasó la debacle. Me quedé con los jugadores y les dije ´muchachos, si jugamos como este partido yo les aseguro que jugamos la final`, con eso estuvo. El partido contra Santiago fue importante con el gol de Verino, el partido con Tandil fue importantísimo y fueron los reductos más difíciles que teníamos”, expresó quien fue director deportivo de Universitario de Perú.

Por eso, esa fe en su elenco de “Pupi” lo hizo ver más allá: “Sentí algo cuando clasificamos y me junté con Carlos Pérez, que era mi mano derecha en la Comisión Directiva, y programamos los viajes. Nos juntamos en una estación en la ruta para aislarnos del club y le dije Carlitos ´no me hagás faltar esto y llegamos a la final`. Éramos yo, Bochón (Biazotti), el profe (Juan Pablo Videla), y Carlitos, y le dije todo lo que quería, los viajes, la gente, la pelota, la concentración, los últimos dos partidos teníamos que conectarnos afuera. Ya teníamos la visión, sabía que este grupo iba a responder, sabía que algunos lesionados que tenía se iba a componer, todos querían jugar, es importante eso y ninguno tenía grupos dentro del grupo porque eso lo cortaba yo y dije ´estamos en la buena senda`. En la fase previa sabía que podíamos llegar a la final y le pedí a Carlitos que no me fallara y no me falló porque nos conectamos fuera de la ciudad, se aislaron de la familia, la gente, los amigos y se enfocaron en Sportivo Belgrano y Ramallo, en esos dos partidos. Vamos a concentrar afuera y la visión no me falló”, sentenció.

Quien también vistiera la camiseta de la Selección Nacional con Carlos Bilardo, confió cómo vivió el cotejo de la consagración: Yo estaba tan tranquilo…, y después exploté. Había hablado con Olivero y le digo ´mirá, la posibilidad de la pelota parada es peligroso y fijate que alguno no te va a marcar nada`. Le tenía miedo al referato, y le dije ´salí a todos lados` y hacía las cosas que uno le pedía. Hubo una pelota última que sale al vértice del área grande, él salió y calmó el partido y cuando ves un arquero así te tira la moral abajo y ahí termina el partido, ya estaba liquidado”, explicó, y continuó: “Sabíamos que teníamos grandes posibilidades. Las finales son para los dos y ganamos todos los partidos bien. Si bien el gol que le anularon a Sportivo Belgrano, no nos daba para cosas extrañas como comprar un referí o algo”.

Ante la pregunta acerca de la más importante de las patas de la mesa en ese recorrido, el ex ayudante de campo de Osvaldo Piazza valoró a todas: “Es muy difícil que vos hagás todo bien y te falla un 5 por ciento y sos campeón. La dirigencia fue importante en su momento, el utilero fue importante en su momento. La gente en su momento y los jugadores en su momento. Después de lo de Rosario y venir acá de local, el triunfo ahí fue importante. Uno ha estado en mil batallas a cancha llena, clasifiqué a la Libertadores con San Lorenzo cuando la Copa era otra cosa, pero esto era tu gente, se movieron 10000 personas y eso fue un plus extra. Si no hubieran ido esas 10000 personas no sé si hubiéramos ascendido”, disparó.

En el cierre, fiel a su estilo, Omar se refirió a por qué su nombre está prohibido en la institución de calle San Nicolás 44: “Hay que tener sentido común. El tema es así, cada cual en su rol. Si vos me contratás a mí, las cosas la manejo yo. La experiencia me la indica, nunca voy a ir de mala leche porque el club es mi casa y no me pueden imponer cosas. Soy indomable porque he manejado esto toda mi vida, cometí errores mil veces pero me he peleado con mucha gente. Me he peleado con Miele en San Lorenzo con justa razón. No sé quién dirige Douglas, no voy a la cancha para no presionar al técnico que está, hace mil años no voy a la cancha. Hace años estoy en el fútbol profesional. Me siguen felicitando que llevé a Gareca a Perú, siempre escuché a todos. Si me querés imponer, ahí está el problema. No me van a inducir nunca ni como jugador ni como técnico. Me duelen las cosas que pasan y no me voy a olvidar que el presupuesto mío era x plata y el presupuesto para otros era 10 veces más. Ellos concentraban en un hotel 5 estrellas y yo iba a un tenedor libre y esas son cosas que me van a molestar ahora y siempre, y lo voy a discutir con el que sea”, culminó.