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noticias de la categoría: BUENOS AIRES

La muerte de Diego Maradona 26/11/20

“Yo le decía que era el hombre milagro”

Gustavo Benítez estuvo, como capitán del Deportivo Riestra, bien cerca de Diego Maradona en los últimos años, y con el 10 forjó una relación increíble. En La Gloria o Devoto, “Tatagua” contó cómo lo conoció al astro, los mates y asados que compartieron en La Candela, y los desopilantes consejos que recibió por parte del ídolo. Igualmente, más allá de la tristeza por su fallecimiento, el pergaminense de 34 pirulos lo recuerda con alegría y está tranquilo porque considera que ahora “Pelusa” descansará en paz. 

Por el gerenciador de Deportivo Riestra, Víctor Stinfale, Diego Armando Maradona se acercó al club en este último tiempo: “Tuve la suerte y la fortuna de poder conocer al más grande, y ahora estoy dolido por todo esto. Lo viví de cerca porque fue un impacto fuerte para el grupo. Hoy entrenamos, le brindamos un homenaje, pero noté al grupo un poco sentido porque estaba muy presente con nosotros y se lo va a extrañar”, arrancó Gustavo Benítez, capitán del equipo, que continuó: “Lo conocí hace dos años y medio. Cayó a una pretemporada y dejó de ser pretemporada a partir que cayó él porque dejamos de correr y nos dedicamos exclusivamente a que él la pase bien y nosotros también a disfrutarlo. Después tuve varios momentos que vino a compartir con nosotros”.

La historia del 10 con “Tatagua” viene de hace un largo período con una leyenda imperdible: “Vengo de una familia futbolera, y mi viejo me contaba una anécdota, que era que Maradona fue a Pergamino con la Selección Juvenil a jugar un partido amistoso en cancha de Argentino (en 1979), y lo cruzó en el vestuario. Él recién arrancaba y mi viejo, jodiéndolo con otros compañeros, le dice ´¿así que vos sos el negrito Maradona?`, y Diego le contestó ´yo soy el negrito Maradona pero no me levanto a las 5 de la mañana como vos`, y mi viejo desde día lo empezó a idolatrar el doble. Y en la infancia, cuando uno agarraba una pelota lo primero que quería ser era Maradona”, aseguró.

Por eso, el pergaminense no se olvida jamás del instante en que lo vio por primera vez: “Estábamos entrenando y él entró, no lo esperábamos y cayó de sorpresa. Desde el momento que lo vi no me salían las palabras, y nos fue saludando de a uno. Nos sacamos una foto grupal y yo quería una individual. No sabía si lo iba a volver a ver. Hablé con el gerenciador del club, le dije ´Víctor (Stinfale), dame una mano`, y me dijo ´venite que estamos tomando mate en La Candela´, fui y me senté a tomar mate con él. Tengo un montón de videos mirándolo a él cuando él jugaba y se acordaba de cada momento, de los goles, te lo contaba y se me ponía la piel de gallina. Esa noche comí un asado con él, y me acuerdo que cuando estaba con Rocío Oliva tenían un equipo de mujeres y nos invitaba a jugar los domingos a cualquier hora. Le gustaba estar con el deportista, no quería que nos vayamos, que nos quedáramos tomando mate, hablando de cualquier cosa, pero del fútbol era un enfermo”, manifestó.

Acerca de su vida íntima, Benítez lo describió de cuerpo entero: “Era una persona de barrio, bien bajo. Podías hablar de cualquier cosa, te tiraba chistes, buscaba que te sientas cómodo, y más al jugador, que era algo que amaba, le preguntaba cosas. Una vez, después de conocerlo más, porque había ido toda la semana a los entrenamientos, me llaman y me dicen ´Tata, vení que Diego quiere hablar con vos`. Fui otra vez a La Candela, que estaba tomando mate, y Víctor le dice ´Diego, decile lo que me dijiste`. Yo tengo la característica de hablar, de ser jetón, de ordenar a mis compañeros, y me siento con él, me pone la mano arriba de la pierna y me dice ´a mí me gustan los capitanes como vos, lo único que te falta es cag… a trompadas a alguno de los pend… cuando no quieren largar la pelota´, ja. Y ese día no me salía la voz, me quedó para siempre. Y después tengo otra más que me pasó más adelante. Jugamos con Comunicaciones, le ganamos 1 a 0 y me fui a mi casa a llevar a mis nenas y volví a comer con él y el plantel a La Candela. Llegué tarde y ya estaban comiendo, paso por la puerta, se paró y dijo ´vino el capi`, y me empezó a aplaudir. Esa humildad tenía, esas cosas que no te olvidás nunca. Me senté con él, y me hablaba cosas del partido nuestro con Comunicaciones, que uno piensa que le iba a chu… un hu…, y no, me decía ´tendrían que haber hecho esto y esto`. Al jugador lo quería hacer sentir bien todo el tiempo”, señaló.

Consultado sobre si le quedó algo pendiente con el astro, el defensor de 34 abriles fue sincero: “Quería que conozca a mis hijas. La más grande mía cumple años el mismo día que él, le hice firmar un camiseta de Boca, que la tengo guardada. Se lo dije y me dijo que iba a ser inteligente”, sonrío.

En el cierre, Gustavo contó sus sensaciones al recibir la noticia de su muerte: “Sentí un dolor de estómago y un vacío terrible. No caía, quería que me digan que no. Yo le decía que era el hombre milagro, porque revivía, hacía cosas en la cancha que nadie hacía. Lamentablemente se tuvo que ir pero creo que va a estar en paz, está contento, con sus padres, que los extrañaba mucho”, culminó.