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noticias de la categoría: BUENOS AIRES

La muerte de Diego Maradona 27/11/20

“No era Dios, era un héroe”

Diego Armando Maradona pisó sólo una vez una cancha de fútbol en Pergamino. El viernes 15 de diciembre de 1978, como preparación del Mundial Juvenil del año siguiente en Japón, enfrentó con la Selección Argentina dirigida por César Luís Menotti, al combinado local en Argentino. Por eso, La Gloria o Devoto acudió a Miguel Ángel Rubio, un emblema de esa época, que recordó ese partido histórico con el más grande de la historia. Para “Pastel”, ese día fue un adversario más al que no llegó a disfrutarlo ni pedirle una foto, aunque con el paso del tiempo lo admiró por ser una de las pocas personas que pudo darle alegrías al pueblo, y por eso confesó que lloró su muerte. 

Fue la única. Ese 15 de diciembre de 1978 Diego Armando Maradona pisó una cancha en Pergamino por primera y última vez. La ocasión fue un partido preparatorio con vistas al Mundial Juvenil del año siguiente, que ganarían con la Selección Juvenil: “Fue antes. Era el último amistoso que hacían y se iban a Japón para jugar”, arrancó Miguel Ángel Rubio, el 5 del combinado local de esa noche en Argentino: “Fue una sorpresa para todos porque se hizo de un día para el otro. El lunes nos dijeron y el viernes jugamos. Tuvimos menos de una semana, entrenamos 1 ó 2 veces, nada más. Héctor Chavero era el técnico, agarró una base de Douglas, otra de Lucini, Gutiérrez, el arquero, era de Guerrico”.

El 3 a 3 final fue una anécdota, aunque “Pastel” todavía guarda en su memoria esa jornada: “Todo deportista que entra a hacer su disciplina, entra a ganar. Me acuerdo que Maradona, cuando hacíamos el calentamiento atrás de la tribuna de Argentino, se paraba arriba de la pelota con las dos piernas, como si estuviese parado sobre el suelo. Como que nos quería intimidar. Yo en ese momento tenía 24 años, y para nosotros estaba Miguel Tojo, Juan Echecopar, Hugo Mateo, que eran gente con experiencia, y te hablaban. ´No lo miren, no podemos pasar vergüenza, vamos a ver si le podemos ganar`, nos decían. Era una utopía, jugaban arriba Escudero, Ramón Díaz y Barrera, estrellas ya consagradas en el Fútbol Argentino, y encima un fútbol que venía de ser Campeón del Mundo en el ´78.  Para nosotros fue un logro haber empatado ese partido”, indicó, y confesó que no le pidió una foto al 10: “No. Casi todos se sacaron. Hoy me lamento no habérmela sacado. En realidad cuando terminó el partido, porque hoy me lamento no poder mostrárselas a mis hijas. Es por lo único. Yo en lo personal, no sólo a Diego, los miraba a todos como el enemigo, que me querían robar algo que era mío. Siempre fui así, yo entraba a una cancha, podías ser mi amigo pero entraba a la cancha y eras mi enemigo”.

En ese encuentro, Rubio estuvo bien de cerca del astro: “Andaba por el sector nuestro. Yo ya jugaba de volante central. Estaban Mateo por derecha y Tojo por izquierda, y Juan (Echecopar) jugaba de 9 atrasado, con Pedro Molina que no era wing derecho, sino que era otro volante más que nos deba una mano en el medio. Lo que sí me acuerdo el gol que hizo Maradona en el arco que da espaldas a calle Alsina, desde afuera, de costado, cuando todos pensábamos que iba a tirar un centro, se la metió al primer palo. Era un fenómeno”, manifestó, y aclaró que con él no tuvo encontronazos: “No me peleé. Hubo un choque, se desparramó por el suelo y le hacía gestos al árbitro ´ehhh, nos van a matar`, lo agarré de los pelos, que tenía muchos rulos, y le dije ´la próxima, te mato`, y se reía. Pero eran cosas que pasaba dentro de una cancha”.

Sin embargo, el ex mediocampista de Douglas fue sincero y afirmó que no tomó noción de la figura a la que enfrentó: “Nunca me puse pensar eso de que estuve en contra. Simplemente, como todo el mundo, era verlo y admirarlo. Cuando vino acá era muy chico, pero se fue haciendo hombre, el gran capitán que fue, le agregó mucha rebeldía a su juego, no sólo trataba de jugar bien, con gambetas y genialidad, sino que aprendió a defenderse, y de vez en cuando metió una plancha. Son cosas que en un jugador son importantes agregarles, era un fenómeno”, tiró, y de la actuación de “Pelusa” en ese compromiso sorprendió: “Honestamente, ese día no anduvo muy bien, pero desequilibraba, sí. Pases de tres dedos, era una maravilla, pero no fue determinante, tal es así que vino a cubrir el partido García Blanco (Horacio) para radio Rivadavia, y tituló su comentario con estas palabras: ´vinimos a ver a Diego, pero terminamos viendo a Tojo y a Echecopar`, que tenían un nombre, estaban grandes pero lo sorprendió cómo estaban”.

El miércoles el personaje en cuestión falleció, y Miguel Ángel dejó el hombre rudo por un rato al contar sus sentimientos: “Muchísima tristeza. Se me cayó una lágrima porque el tipo fue una de las pocas personas que le dieron una alegría a este país, que tan cascoteado está. Desde que tengo uso de razón, el este país siempre está mal, y él fue una de las pocas personas que nos dio alegría, que nos hizo sonreír, que te hizo olvidar de los problemas. Eso se lo voy a agradecer toda la vida. No era Dios, era un héroe. Dios es Dios, para mí era héroe, un tipo que salía a pelear ante la adversidad. Por ejemplo cuando jugamos contra los italianos (Italia 1990), que están cantando el himno y él los putea a todos, eso era la rebeldía de la que hablaba. O en el partido con los ingleses, el día del gol con la mano, salvando las distancias, pareció que nos hubiesen devuelto las Malvinas. Para el pueblo era como que él nos había devuelto las Malvinas, como que nos dijo ´tomen, las Malvinas son nuestras de nuevo`, esas sensaciones tenía yo, y como yo mucha gente”, cerró.