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noticias de la categoría: BUENOS AIRES

La muerte de Diego Maradona 27/11/20

“Uno creía que era inmortal”

Leonardo Burgueño fue un privilegiado. En el amanecer de su carrera en la comunicación entró en mítica revista El Gráfico, que enseguida le endilgó la hermosa misión de cubrir el día a día del Boca de Diego Maradona a mitad de los ´90. En charla con La Gloria o Devoto, el periodista pergaminense, hoy radicado en Chile, rememoró las vivencias con el 10, aunque confesó su arrepentimiento por no disfrutar a fondo aquellos años, y mucho más por no haberse sacado una foto con el astro. Hoy, con el fallecimiento del mejor jugador de la historia del fútbol, Leo recordó su infancia gritando el gol a los ingleses entre lágrimas, y también los momentos que le tocó compartir con “Pelusa” con su profesión.

Aún no sale de su asombro. Hoy, lejos de su Patria, Leonardo Burgueño habla del baldazo de agua fría al anoticiarse de la muerte de Maradona: “La noticia me la avisó Alberto Cantore, periodista pergaminense que trabaja en La Nación. Me tardó en caer la ficha, que había pasado, uno creía que con todas las resurrecciones Diego era inmortal, no pensé que le iba a pasar lo que le pasó ayer. Mi mujer me preguntó y ahí me cayó la ficha y escribí algo en Facebook e Instagram, con los recuerdos que te caen. El recuerdo inmediato fue yo llorando y mi viejo levantándome del piso cuando metió el segundo gol a Inglaterra. Ese fue el primer recuerdo. Cada uno reconstruye ciertos recuerdos”, arrancó.

El periodista deportivo pergaminense, compartió el día a día con el 10 a mitad de la década del ´90, cuando realizó cobertura para la revista El Gráfico de las prácticas del Xeneize: “Hay gente que fue muy allegada, que tuvo contacto más cercano con él. Yo conviví dos años cuando cubrí el Boca de Maradona, Bilardo y Caniggia. Es imposible hoy estar puertas abiertas y ver entrenar a Maradona, Caniggia, y a Bilardo entrenando con 15 periodistas. Boca entrenaba en un lugar de Ezeiza que alquilaba, es impensado trasladarlo a este tiempo. Los personajes ´secundarios` eran Navarro Montoya, Verón, el ´colorado` Mac Allister, Fabri, el ´kily` González… Lo que recordaba era llegar con Fernando Pacini a Ezeiza con un frío de congelarse, estábamos tomando mate y llegaba Coppola a la mañana con las medialunas para los muchachos. Bilardo no nos dejaba sentar y decía que si los jugadores no se sentaban, ¿por qué los periodistas no iban a poder? No paraba la práctica pero sí tenía alguien que dateaba y no te hablaba al final del entrenamiento”, manifestó.

Burgueño destaca la ayuda del astro para con los más chicos, a quienes siempre les tendió una mano: “Era un tipo muy generoso con sus a compañeros, que cuentan las historias que le han pasado. Sí puedo contar la generosidad hacia Verón. Una vez El Gráfico me mandó a hacer esas notas de concentración. Se concentraban en el hotel Nogaró, que estaba en frente del Cabildo en la Plaza de Mayo y fue el día que jugó con Huracán. El día de concentrar aparece Bilardo y dice ´¿qué hace pibe acá?` y dice ´no joda, eh, y lo espero a tomar un café después`. Estuve hasta las 5 de la mañana en el hotel y me quedé reporteando y aparece Diego al mediodía y me dice ´¿qué hacés acá pibe?`, y le digo `estoy haciendo una nota´, y me dice ´¿vos estás haciendo una nota? Te presento la nueva figura, Juan Sebastián Verón, lo conocés?` Trajo a Verón de la mano y él no quería la nota para él, sino para darle un espaldarazo en su nueva etapa en Boca. Eso refleja un poco lo generoso que era con sus compañeros, como a la hora de cobrar los premios. En ese plantel de Boca era el único que tenía esa generosidad, como por ejemplo decirle ´que lindo reloj`, y te lo regalaba”, explicó.

Sin embargo, quien está radicado en Chile desde hace más de 20 años, se arrepiente de no haber tomado real noción en el momento que estuvo al lado del ídolo: “Se te pasa, lo dicen muchos futbolistas. Se te pasan las cosas y te pensás que son eternas. Tengo pocos recuerdos porque en ese momento las fotos eran dispositivos que te tomaban los fotógrafos. Sólo tengo el recuerdo en mi mente y en mi corazón. Hoy hacer esa nota sería hacer una foto con tu celular. En ese momento no tomás la dimensión y el lugar donde estás trabajando. Me pasó especialmente en esa época. No tomás la dimensión de los viajes, en El Gráfico, que fueron 9 años, y fui más inconsciente y te pensás que va a ser eterno y va a ser siempre un gran lugar, el tema es que se te pasa”, señaló.

Y para colmo, Leo revive con nostalgia que no posee en sus vitrinas un retrato con el más grande de la historia del fútbol mundial: “Me faltó tener un buena foto porque de grande empecé a coleccionar camisetas. Podría haber comprado una y hacérsela firmar yo. Me arrepentí pero ya pasó el tiempo, eran muy pocos los periodistas que íbamos y era sencillo, era como hoy ir al entrenamiento de Douglas. Fue una época muy impensada para la generación nueva, tanto de los periodistas como de los hinchas”, cerró.