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noticias de la categoría: BUENOS AIRES

La muerte de Diego Maradona 27/11/20

“Pisás la Casa Rosada y se te cae el mundo encima”

Ezequiel Uthurry es uno de los pocos pergaminenses que desafiaron la distancia y el día laborable y recorrieron los 220 kilómetros que lo separan de Capital Federal para estar presentes el jueves en el velorio de Diego Armando Maradona. De regreso a su ciudad junto a su hermano Joaquín y Carlos Prado, “Tete” contó sus sensaciones de una jornada histórica en La Gloria o Devoto, confesó de la tristeza que sintió cuando pasó frente al cajón del 10, y hasta se animó a hablar de la organización, que hasta que permanecieron en el lugar fue correcta. Además, el profe de las categorías formativas de Douglas expresó los sentimientos hacia el astro a pesar de sus 26 pirulos, y aclaró que fue en nombre de todos los que no pudieron acudir a ese momento. 

A pesar de su juventud, y que vio poco jugar al 10 en vivo, Ezequiel Uthurry no dudó un instante al enterarse del fallecimiento del ídolo y recorrió el jueves, junto a su hermano Joaquín y Carlos Prado, los 220 kilómetros que separan a su Pergamino de Capital Federal: “Fue el tipo que nos hizo feliz siempre. De chico, yo soy ´94, y por el ´96-´97, la primera camiseta que tuve de Boca fue la del Diego. Ibas a jugar a la canchita del barrio y decías que querías ser Maradona. Fue el tipo que nos hizo feliz. Vamos a estar agradecido, fue el tipo que nos hizo feliz y uno le dice siempre gracias”, expresó.

En cuanto a la logística, “Tete” explicó que en los instantes que permanecieron en la ciudad de Buenos Aires, no vivieron los sucesos que se dieron horas más tarde: “Dejamos el auto en 9 de Julio y Cerrito, a una cuadra del famoso edificio con la cara de Evita. Entre ir, caminar y hacer la cola y entrar, donde son menos de 15 segundos que estás ahí adentro, tardamos 2 horas y media entre que dejamos el auto y volvimos al lugar. Como terminamos temprano y nos sorprendimos, porque creíamos que íbamos a entrar con lo último, entonces nos fuimos a la Bombonera, al altar que él tiene ahí. Comimos en Caminito y cuando ya nos volvíamos para Pergamino, a las 12. 50., vimos que ya había unos 5 kilómetros de cola. Hasta el tiempo que yo estuve, la gente y la organización 10 puntos”, aseguró.

Acerca de la gente y los sentimientos de los que acudieron al lugar, Uthurry enumeró: “En el momento de la cola ahí afuera, tenés de todo. Por ahí pasa algún medio, te filma, el que estaba al lado hablaba, se quebraba y te hace llorar a vos también. Por momentos el recuerdo con los cánticos, pero cuando pasás el primer cordón y pisás la Casa Rosada, se te cae el mundo encima. Te agarra una tristeza, son 5 segundos que pasás por el féretro y salís llorando mucho. No sé ni quienes estaban ahí. Según mi hermano, Coqui, estaba Lammens (Matías) y otras personalidades, pero yo no vi nada, sólo tiré una remera y salí porque te sacan rápido”, manifestó.

Sin embargo, la cuenta pendiente fue el cuidado sanitario, que los presentes no respetaron demasiado: “Y, la distancia ahí en la cola estábamos medio-medio. Sí había mucho alcohol en gel, obligación de barbijo o tapabocas. Si veían a alguno que no tenían, te daban uno, todo muy organizado”, señaló el profe de las categorías formativas de Douglas.

En el cierre, Ezequiel contó que antes del regreso a sus pagos pasaron por la Bombonera: “Como terminó muy temprano tiré la idea de ir a la Boca, al templo donde él se retiró, en Brandsen 805. Había poca gente, todo estaba concentrado en Casa Rosada. Vinimos también en nombre de todos los que no pudieron venir y están en Pergamino”, culminó. 

Acá en la escena, el féretro de Diego, en el fondo, Ezequiel Uthurry en la cola (Foto: captura Sportia).