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Juventud 09/05/201011

La campaña celeste: uno por uno

En un trabajo periodístico exhaustivo, La Gloria o Devoto analizó el rendimiento de todos los jugadores que pasaron por el celeste durante la última temporada. En la misma se observan datos interesantes, los cuales pueden llegar a ser de utilidad para el futuro.

Vellido: Arrancó atajando, pero algunos errores terminaron de conformar a Nannini para sacarlo. No tuvo un buen torneo, y estuvo lejos del gran nivel que mostró el año anterior. Jugó 24 partidos, le convirtieron 34 goles.

Aguilar: Empezó jugando con Benet y siguió con Santana y Nannini, pero luego de una suspensión el “gringo” lo sacó del equipo. Volvió, pero fue marcador central. Con Pololla fue indiscutido, pero de stopper por derecha, izquierda o sobre el enganche. Disputó 27 encuentros. Lo expulsaron frente a Sportivo Belgrano de San Francisco en el Clausura.

Peralta: Fue titular en el primer partido de la temporada, en reemplazo de Calomino. Luego fue pocas veces al banco, pero perdió continuidad y casi ni jugó. Participó en 3 partidos.

Fonseca: El más regular de los refuerzos de Sergio Benet. Jugó con todos los entrenadores mostrando siempre el mismo nivel. Con Nannini perdió el puesto, pero enseguida lo recuperó. Sufrió una lesión muscular a comienzos del Clausura. Fue importante para el grupo. Totalizó 23 encuentros.

Giamarchi: También estuvo presente con todos los técnicos. Al final recayó sobre él toda la responsabilidad de comandar un grupo plagado de juveniles. Fue mediocampista derecho, doble cinco y volante central sólo. Tuvo un nivel más bajo de lo acostumbrado, fue decayendo a medida que avanzó el torneo. Igualmente fue el goleador del Apertura, y contó con la “mala suerte” de que en el Clausura Juventud ganó cuando él no estuvo en la cancha. Jugó 30 partidos y metió 6 tantos, 3 de penal.

Santa Cruz: Uno de los fracasos que llegaron como refuerzo estrella. Vino lesionado, nunca se recuperó y se fue sin pena ni gloria. Se destaca de él, lo excelente persona que demostró ser ante el plantel. Participó de 3 cotejos.

Alesandroni: El mejor de un equipo que descendió. No es poco. Jugó la mayoría de los partidos, hasta lesionado. En la parte final no estuvo en su plenitud por un golpe en el empeine, y eso el equipo lo sintió. Disputó 30 encuentros.

Benítez: Comenzó jugando con Benet, luego perdió el puesto con Illoa, pero lo recuperó cuando el DT volvió a la línea de 4. Luego, fue postergado por Giménez, y más tarde por la llegada de Candia. No tuvo regularidad y eso se reflejó en su actuación. Jugó 17 partidos.

Bulgarelli: La revelación. Llegó desde Sports donde fue finalista del Argentino C, y se adaptó rápido a la categoría. Empezó como titular con Benet, y luego éste prefirió llevarlo de a poco haciéndolo ingresar algunos minutos. Sin embargo, en su último partido versus Brown de Madryn, volvió a darla la titularidad, y ahí tuvo una actuación descollante. A partir de ese momento no salió más. Con Nannini tuvo su pico de actuación, con tareas superlativas. Sufrió un bajón al comienzo del Clausura, pero luego repuntó y terminó como una de las figuras. Participó en 30 encuentros, y fue el goleador del equipo con 7.

Gardú: no fue ni por asomo aquél que fue figura en el torneo anterior. Inició el torneo de titular, y de a poco Benet lo marginó. La gente lo hostigó demasiado, y se terminó yendo a mitad de temporada. Disputó 9 cotejos.

Pavone: El otro fracaso que llegó como refuerzo estrella y se fue estrellado. Nunca hizo valer su altura ni su contextura física. Tuvo una actuación pobre, y fue blanco preferido de los insultos de la gente. Benet lo utilizó los primeros encuentros, luego lo borró esperando una reacción anímica que nunca llegó. Volvió con Santana, y al poco tiempo se fue sin gloria y con mucha pena. Jugó 6 partidos.

Quiroz: Alternó buenas y malas. Las continúas lesiones y la falta de decisión de Benet de ponerlo de entrada le quitaron terreno. Con Nannini tuvo su mejor versión, formando una dupla muy interesante con Bulgarelli, pero en la pretemporada previa al Clausura sufrió una pubialgia que lo marginó casi toda la segunda parte. Cuando volvió, lo hizo en malas condiciones físicas. Disputó 22 partidos, metió 5 tantos.

Fontana: Benet lo llevó al banco siempre, y la mayoría de las veces ingresó, pero le dio la titularidad en el último partido de su era como DT. Después no salió nunca del once inicial. Fue volante por ambos costados y hasta doble cinco. Anduvo muy bien en el inicio del ciclo Nannini, pero después se cayó, como la mayoría. Jugó 24 encuentros, convirtió 2 goles.

Calomino: Un puntal de la defensa. No estuvo en la 1° fecha por lesión, pero luego jugó siempre. Fue marcador central, líbero y hasta marcador de punta. También alternó buenas y malas. La falta de una defensa estable no le permitió nunca acomodarse, ni a sus compañeros ni a las distintas tácticas. Totalizó 31 partidos.

Ampuero: Llegó recomendado desde Caleta Olivia, y convenció a Benet. Demostró mucha entrega pero se notaron sus deficiencias técnicas y se terminó marchando antes de tiempo. Jugó 4 partidos.

Illoa: Arrancó siendo titular indiscutido con Benet. Éste lo incluía de volante por izquierda, donde aportaba velocidad y desequilibrio. Pero las constantes lesiones lo fueron marginando y casi terminó el campeonato en el anonimato, salvo la penúltima fecha versus Rivadavia de Lincoln, que metió un golazo y redondeó una muy buena actuación, pero el equipo ya había descendido. Disputó 14 partidos, metió 1 tanto.

Aranda: Uno de los perores refuerzos. Tuvo muy poca participación. Benet, quien lo trajo, le dio rodaje, pero nunca le respondió. Otro de los que se fue antes, con mucha pena. Participó de 7 encuentros.

Fernández, Cristian: Demostró poseer un talento único. Buena pegada, gran técnica, movilidad, llegada al gol, explosivo y estratega. Un jugador de otra categoría que nunca asumió el compromiso de pelear el descenso. Llegó lesionado, tuvo rodaje, llegó a su mejor nivel pero se volvió a lesionar. Y marchó antes. Jugó 21 cotejos, marcó 2 tantos.

Zaldúa: Tuvo pocas chances al principio. Actuó poco con Benet y Nannini, pero Pololla le dio más rodaje para jugar en un lugar de la cancha donde el equipo no encontró nunca al jugador ideal: centrodelantero. Su inexperiencia fue terminante para sobrellevar semejante situación. Totalizó 14 encuentros.

Giménez: También llegó lesionado. Se recuperó recién en la 7° fecha. Cuando agarró la titularidad demostró mucha eficiencia para la marca. Fue de los puntos más altos en la parte final del Apertura. Pero tras el parate discutió un aumento de sueldo con los dirigentes y se fue. Disputó 7 partidos.

Muñoz: Subió al plantel con la premisa de ganar experiencia, pero la falta de volantes, en especial de lucha, le fueron dando lugar de a poco. Fue al banco varias veces con Benet y también con Nannini, pero el fallecimiento de su padre lo hizo abandonar, al menos el fútbol profesional. Jugó 3 partidos.

Coll: Nadie sabe cómo y para qué llegó. Ocupó un lugar en un plantel donde tuvo participación casi nula. Ningún DT lo tuvo en cuenta (sólo Santana), y se fue en silencio, como vino. Disputó 1 partido.

Zárate, Lisandro: un juvenil al que se le tiró-igual que Zaldúa-, la responsabilidad de “salvar” al equipo con sus goles. En una oportunidad lo logró. Fue cuando convirtió el agónico gol del 2 a 1 sobre 9 de Julio de Rafaela, en el Clausura. Nannini lo tuvo muy en cuenta, mientras que Pollola prefirió protegerlo más. Jugó 12 cotejos, convirtió 1 tanto, y lo expulsaron 1 vez, frente a Sportivo Belgrano de San Francisco.

Vázquez Espagnol: Empezó la temporada como 3° arquero. Con la llegada de Santana escaló al banco, y luego de algunos errores de Vellido, Nannini lo puso de titular. Si bien no tuvo malas actuaciones, el DT intentó el manotazo de ahogado poniendo nuevamente a Vellido en su último partido como entrenador, pero perdió y se fue. Así, el uruguayo terminó el torneo como suplente, ya que al asumir, Pololla siguió con Vellido. Atajó 7 encuentros y le hicieron 11 goles.

Guidi: La aparición más importante (había arribado de Bragado como una apuesta al futuro), luego de la de Bulgarelli. Todavía con mucho por mejorar, demostró personalidad y eficacia para jugar en un equipo que peleaba el descenso. Culminó el Apertura en gran nivel, hasta convirtiendo goles. En el Clausura siguió con buenas actuaciones, pero los constantes cambios tácticos de Pololla no lo favorecieron. Disputó 14 partidos y metió 2 tantos. Vio la roja 1 vez, ante Gimnasia ER.

Fernández, Leonardo: Fue uno de los refuerzos del Clausura. Llegó con poco rodaje desde Patronato y lo sintió. Es enganche clásico, pero lo ubicaron de volante por izquierda, y anduvo mal. Nunca se afianzó, ya sea por malas performances o continuas lesiones. Completó 14 encuentros y convirtió 1 gol.

Mazza: su llegada desde River  provocó mucha ilusión en los simpatizantes, pero su falta de continuidad y el acarreo de inactividad fueron determinantes. Perdió confianza, y eso le quitó su fuerte: la explosión, la velocidad, la picardía, el atrevimiento. En un momento perdió el puesto, pero lo recuperó rápido. Los hinchas lo terminaron insultando. Totalizó 13 partidos, con 1 tanto.

Candia: el mejor de los refuerzos de mitad de temporada. Demostró actitud, además de poseer una excelente pegada. Se adaptó rápido a la categoría. Jugó 13 partidos, convirtió 1 gol.

Servedía: Otra de las incorporaciones para al segunda parte del torneo. Arribó en un sector de la cancha donde ya estaba completo. Sumado a las buenas actuaciones de Guidi, Fonseca y Aguilar, le terminaron quitando chances de jugar. Disputó 4 encuentros.

Miranda: Un juvenil que no tuvo oportunidades. Benet lo relegó, Nannini lo llevó al banco y Pololla le dio minutos. Un año poco productivo para el volante. Jugó 4 partidos.

Solmi: Arrancó el torneo ganándole la pulseada a Vázquez Espagnol en el lugar de arquero suplente. Con la llegada de Santana primero, y Nannini después, perdió terreno y volvió en las dos últimas fechas, en la cual atajó en la despedida frente a Patronato. Disputó 1 cotejo, recibió 3 tantos.

Zárate, Pablo: Un juvenil que formó parte del plantel. Se dio el gusto de debutar en la categoría, cuando el equipo ya había descendido. Jugó 1 partido.

Pappini: También debutó en el torneo en la última jornada cuando estaba todo consumado. Ya había debutado la temporada anterior.